¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

Uso de mascarillas: ¿Impide la comunicación?

Septiembre, 2021 | Calidad de vida, Entrevista, Home UAH, Sociedad

Macarena Céspedes

Doctora en Lingüística UAH

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En Chile, 8 de cada 10 personas dicen que el uso de la mascarilla les incomoda porque no escuchan al otro, hablan más fuerte y se ayudan con señas para mantener una conversación.  Así lo revela la investigación del Laboratorio de Fonética de la UAH liderado por la Doctora en Lingüística, Macarena Céspedes. Para la académica, una de las hipótesis que podría responder estos resultados preliminares es “que la población presenta problemas auditivos no diagnosticados porque técnicamente la mascarilla no debería afectar el volumen de la voz”, señala.

Las mascarillas han sido comparadas con los cinturones de seguridad porque son obligatorios, salvan vidas y si no las usan, pasan multa. Convertidas en el accesorio de la pandemia, tapan boca y nariz provocando diversos efectos en el habla, en el sistema auditivo, en la comunicación y en la percepción de la voz.

Así lo evidenció una investigación de la Doctora en Lingüística de la Universidad de Valladolid e investigadora del Laboratorio de Fonética de la UAH, Macarena Céspedes junto al director de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Bernardo O’Higgins, Daniel Guzmán y la Licenciada en Lengua y Literatura UAH, Sabina Canales que implementaron una encuesta para saber si existían reales efectos en la audición, en la autopercepción y percepción del otro.

La Licenciada en Lingüística y miembro del equipo del Laboratorio de Fonética de la UAH, Sabina Canales, quien ha liderado estudios sobre lingüística y salud, cuenta que la encuesta implementada se diseñó con un set de preguntas como: cuántas horas usa la mascarilla, qué tipo de mascarilla usa, si siente que lo escuchan, si entiende lo que el otro dice, etc.

Hasta ahora la consulta ha sido respondida por 236 personas en diferentes fases de prevención de la pandemia. En Fase 1 que significa en cuarentena, el uso de la mascarilla fue de menos de una hora y en Fase 3 el tiempo de uso aumentó hasta ocho horas. Los chilenos respondieron que el tipo de mascarilla que usan es en un 60% la mascarilla quirúrgica y sólo un 22% marcó la N95 sin válvula, que es la que en la actualidad se recomienda como más óptima frente a la variante DELTA.

Según, Macarena Céspedes los hallazgos preliminares efectivamente entregaron resultados que llamaron la atención porque develan cambios y problemas durante una conversación. Las personas señalan que, por ejemplo, giran la cabeza y mueven las manos o se bajan la mascarilla para decir algo y en un 80% perciben el habla enmascarillada como débil, (de acuerdo cómo escuchan el volumen de la voz) y, en cómo perciben el tono, hay una variedad de respuestas que van desde grave, algo ronco; ni grave ni agudo, no obstante, un 36% dice que no logra distinguir el tono. Y en relación a la calidad de la voz ocurre algo parecido, la mayoría indica características inestables como exceso de aire, voz temblorosa y, en su mayoría, voz tensa.

¿Y escuchan bien o no? La respuesta a esta pregunta es que cuando hablan creen que el otro no los escucha y gritan cuando objetivamente el otro sí los escucha porque la mascarilla no disminuye significativamente el volumen de la voz, dice Macarena Céspedes.

En términos de actitudes y conductas, el estudio arrojó alteraciones que rompen el protocolo del distanciamiento social para la prevención del Covid: con la mascarilla puesta el 63% dice que tiene que acercarse más a quien le habla para entender lo que dice, otro 45% dice que tiene que girar su cabeza para buscar el sonido, y un 32% acomoda su mascarilla al momento de hablar.

Para la investigadora, el hecho de que los chilenos griten y no escuchen al otro no tiene que ver nada con el uso de la mascarilla porque técnicamente no afecta la propagación de la onda de una forma que no permita escuchar. En términos simples, su uso no distorsiona en absoluto el volumen, pero los encuestados dicen que no escuchan y que las mascarillas entorpecen la comunicación.

País de sordos

De los 181 participantes, 142 responden que escuchan su voz muy débil y no sabe si el otro lo está escuchando y un 71% dice que espera que el otro hable más fuerte.

Frente a estos resultados, la hipótesis de Macarena Céspedes es que un porcentaje importante de la población presenta problemas auditivos no diagnosticados. Puede pasar que el deterioro auditivo se adelante por otitis permanentes, resfriados mal cuidados y alergias de las vías aéreas, entonces las personas más jóvenes no escuchan bien y para lograr la comunicación se apoyan en el lenguaje corporal, verbal y visual y estando con mascarilla se entorpece porque no pueden leer los labios, y escuchan muy bajo, señala.

Para los investigadores, las consecuencias de no escuchar bien hacen que las personas fuercen la voz y eso provoca que las cuerdas vocales se friccionen y se generen pólipos y en algunos casos quistes además que la voz se ponga ronca y se generen disfonías.

“En Chile no tenemos un sistema de salud que tenga implementado un examen auditivo una vez al año y el uso excesivo de audífonos, más el ruido ambiente contaminado está generando problemas serios de audición”, dice Sabina Canales quien agrega que estos hallazgos tienen efectos muy complejos en el mundo de la salud porque el personal debe aumentar el volumen de la voz cuando entregan resultados lo que deriva en situaciones complejas, porque “al hablar fuerte se pasa a llevar la confidencialidad del diagnóstico”, explica.

En el comercio el problema aumenta

Otro de los efectos, es que cuando una persona quiere darse a entender y siente que el otro no lo escucha, modula más y habla más lento. “Pero ese recurso no tiene sentido porque el otro no va a escuchar mejor, es más eficaz preguntarle a la otra persona si realmente está escuchando”, sostiene la Licenciada en Lingüística.

Por otra parte, también se estudió el impacto de las barreras de protección de mica instaladas en los servicios públicos y en el comercio. Por ejemplo, en las farmacias el problema auditivo aumentó, las personas dijeron tener que gritar y mover las manos para hacerse entender en comparación con las situaciones en donde no hay mica.

En relación a los efectos sobre la comprensión en la interacción, los participantes señalaron que en un 41%, escuchan el sonido de la voz, pero no entienden todo lo que se le está diciendo y no logran identificar todas las palabras y en un 55% deben pedir que les repitan constantemente lo que les dicen; junto con esto, un 43% pide que le hablen más fuerte para poder entender. Finalmente, en cuanto a la autopercepción, que es la sensación de cómo siento que hablo, las personas dicen escuchar su voz más débil en un 61% y en un 33% escuchan su voz más grave. En relación a la calidad de la voz un 42% escucha su voz como más cansada y un 30% percibe su voz como más tensa.

No sabemos usar la voz

Sabina Canales explica que durante la implementación de la encuesta el equipo observó la poca educación de la población chilena en materias de voz, audición y habla porque no conocen términos relativos al timbre de voz (43%) y esto se condice con el alto porcentaje de profesionales y estudiantes sin estudios formales de técnica vocal, aun así algunos notan diferencias y características de timbre oral, nasal y faríngeo.
Frente al abandono en estas materias, Macarena Céspedes argumenta que no hay una política del Ministerio de Educación que durante la enseñanza media enseñe el uso instrumental de la voz y tampoco se sabe si los estudiantes presentan daño auditivo. “En las carreras de pedagogía recién se está incorporando el manejo de la voz como ramo”, concluye.

Todos a responder la encuesta

Este estudio tiene una segunda fase con experimentos de voz y habla enmascarillada en el Laboratorio de Fonética UAH y el interés es que recoja una muestra mayor de la población en Fase 3 para tener más evidencias para enfrentar un problema contingente y socio-sanitario global. “Queremos recopilar la máxima información científica posible porque no hay estudios internacionales respecto al tema y menos en Chile”, concluye Sabina Canales.
Aquí el enlace para responder la encuesta: Percepción del habla con uso de mascarilla

 

Links UAH:
Macarena Céspedes, Encargada del Laboratorio de Fonética UAH
Postgrado UAH
Ediciones UAH

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