¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

¿Por qué aprender a argumentar es clave para combatir la brecha de la desigualdad?

Octubre, 2018 | Calidad de vida, Educación, Entrevista

Antonia Larraín

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Si argumentar es difícil, enseñar a través de la argumentación resulta más complejo aún. Un proyecto Fondef IDeA de Conicyt se focalizó en la creación de un software que a través de un conjunto de tablets interviene la sala de clases para convertirla en una fábrica de pensamiento. La investigación es del equipo dirigido por Antonia Larraín, académica de la Facultad de Psicología de la UAH.

Las investigaciones nacionales e internacionales muestran que las capacitaciones a los y las profesores para enseñar a través de la argumentación no logran transformar las prácticas docentes en aula, por lo que está el permanente desafío de encontrar nuevas fórmulas.

En esta búsqueda, un equipo de la Facultad de Psicol0gía de la UAH diseñó un software que permite gestionar la argumentación de manera amigable. El proyecto financiado por FONDEF IDeaA del Conycit,  adaptó un diseño instruccional que articula tres principios pedagógicos: indagación, trabajo colaborativo y argumentación.

Así, el software permite cargar las planificaciones de clases -orientadas a enseñar a través de la argumentación en el software- de manera de apoyar y dar soporte a los docentes para transformar el modo de cómo se habla en el aula.

Según Antonia Larraín, directora del proyecto y del área de Postgrado e Investigación de la Facultad de Psicología UAH para que los estudiantes argumenten se deben dar varias condiciones: familiaridad con el contenido, simetría de poder entre los hablantes, instrucciones claramente argumentativas, que el tema sea polémico y el resultado incierto. Por otro lado, para usar tecnología, además de que sea simple y fácil de usar, los y las profesores necesitan que esta tecnología se articule claramente con el currículum y que puedan usarla en su sala.

Como se armó este software

Con todos estos factores establecidos, el software se pensó como una plataforma web en la que se montan las unidades curriculares de manera que el docente pueda tener actividades especialmente diseñadas para promover la argumentación con todas las instrucciones en un tablet, que le sirven como un guión on line.

“Se trabaja con una tablet por cada grupo colaborativo, porque pretende apoyar la discusión y argumentación entre pares”, explica Larraín.

Al finalizar la actividad, el docente con sólo hacer un click puede proyectar las respuestas de los grupos en una pantalla común para discutir las conclusiones entre todos.

¿Cómo se testeó este software?

Según la académica, se hizo un estudio donde se compararon clases normales con clases usando el software y clases que usaban el diseño instruccional impreso. “Queríamos además comprobar el efecto que tenía el uso de tecnología y el diseño instruccional”, comenta.

En una primera etapa se realizó un estudio cuasi experimental donde participaron 18 colegios, y 20 cursos de cuarto básico con 30 alumnos aproximadamente en colegios públicos de la Región Metropolitana.

“Queríamos evaluar en qué condiciones los niños de la clase de física en la unidad de fuerza y movimiento argumentaban más y si es que los colegios que usaban el software transformaban las clases en lo que se quiere que sean: un espacio de debate, de pensamiento y discusión”, dice.

El equipo de investigadores trabajó con 20 profesores y profesoras a quienes les pidieron tomar pruebas iniciales para saber el nivel de aprendizaje y argumentación de los niños. Con el permiso de usar los datos de 520 alumnos, se grabaron las clases y luego organizaron reuniones de retroalimentación con los docentes para reflexionar de forma pedagógica la experiencia.

“Nos interesaba saber en qué situación había más argumentación y si los profesores hacían preguntas desafiantes cognitivamente, si promovían procesos de pensamiento superior, justificación, y contra argumentación, si los niños eran capaces de fundamentar con argumentos superiores y si lo hacían en grupo”, explica Antonia Larraín.

Dentro de los resultados que obtuvieron el efecto fue muy claro: los niños argumentaban más con el software y el diseño impreso. Todos los estudiantes aprendieron y se identificaron diferencias en el por qué aprendían lo que aprendían.

Considerando que argumentar es función del lenguaje que depende del contexto cultural de los padres, una de las conclusiones más relevantes es que este proyecto iguala la cancha. En ese sentido, “los resultados señalaron que la tecnología tiene un efecto de cerrar las brechas entre colegios vulnerables y no vulnerables, disminuye brechas socioculturales y además promueve ciertos procesos importantes para aprender ciencia”, concluye Antonia Larraín.

¿Cómo son las clases?

Este software surge para resolver el problema mundial de que los niños argumenten para aprender más y mejor, sobretodo con conceptos difíciles como los de la ciencia. Transforma el diseño del aula, es un diseño accesible, permite cargar el currículum pedagógico, diseña las clases argumentativas, tiene ciertas preguntas disponibles, muestra imágenes y alternativas para que los niños discutan y carga contenidos para que el profesor los gestione. El diseño instruccional funciona con tres aristas: el uso de lenguaje específico que obliga a fundamentar  lo que dices, pensar en posiciones alternativas como desafiar al otro, defender posturas, y una manera de usar el lenguaje que en el fondo es, intrínsecamente, un habla metacognitiva, porque tienen que justificar y promover procesos de pensamiento superior.

Con el software el o la docente puede activar y desactivar los tablets de los estudiantes, estos acceden a las instrucciones de las actividades colaborativas e incluyen las conclusiones de sus discusiones. Además, el docente proyectando las respuestas en la pantalla compartida, puede promover un plenario más productivo y convertir estas respuestas en objetos de reflexión.

La clases on line

Es un proyecto de interés público en Chile, porque la tecnología puede promover más y mejor interacciones tanto con los docentes como entre estudiantes, transformando el aula en un espacio de pensamiento. Además, promueve conocimiento pedagógico sobre formas productivas de hablar en los profesores, generando conocimiento en el docente que con el tiempo se apropia de esta manera de hablar en la sala de clases. Ahora, en cuánto tiempo incorporará las competencias, eso se está  investigando.

Esta nueva tecnología es un logro para los investigadores del campo de las ciencias sociales y para la Universidad Alberto Hurtado, porque nunca antes una investigación había desarrollado abrirse en un ámbito de innovación.

Por último, este proyecto tiene alianzas con la Universidad de La Serena y Lab4U, y es todo un desarrollo que puede impactar en el mundo educativo nacional y a nivel latinoamericano.

Links UAH:
Facultad de Psicología
Postgrado UAH
Ediciones UAH

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