¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

Mindfulness: Una terapia que promete sacarnos de la línea de la tristeza

Diciembre, 2014 | Calidad de vida

Ricardo Pulido

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Si en los colegios la felicidad fuera un ramo obligatorio cuántos niños estarían en condiciones de aprobarlo. Chile es uno de los países con más depresión del continente qué desafíos deberíamos imponernos para crecer con mayor sanidad mental. Desde la psicología la propuesta es ejercitar una milenaria técnica que conecta a los individuos con el silencio, la consciencia, el cuerpo y la empatía.

Qué clase de modelo humano es aquél que no se hace cargo de la salud mental.  Si el estar enfermo predispone a los países completos  a tratar una serie de patologías graves que alteran el orden económico social: desde pérdida de memoria, incapacidad para concentrarse, estados de ánimo depresivos, trastornos de ansiedad, tensiones corporales  y problemas al corazón.

La cifra en nuestro país de personas con altos niveles de estrés es de un 50 por ciento, mientras que en el  resto del mundo se estima entre un 10% y un 20% los diagnósticos por depresión clínica. Frente a este escenario las investigaciones del campo de la psicología alertan que hay que actuar hoy para que en un futuro cercano la sociedad pueda funcionar con ciudadanos sanos, conscientes de sus capacidades, capaces de afrontar las tensiones normales de la vida, con ganas de trabajar de forma productiva, fructífera y ser un aporte a la comunidad.

La Escuela de Psicología de la UAH tiene un programa de mindfullnes  justamente pensado para intervenir el estrés. Dirigido por Ricardo Pulido, doctor en Psicología Clínica, enseña a manejar la mente para alinearla con el cuerpo y el corazón.

Mindfullnes viene del inglés que significa mente plena,  tiene sus orígenes en Estados Unidos en la década del 70 y se posiciona entre los estudiosos del alma porque quiebra el modelo conductual de estar en cualquier pensamiento menos en el aquí y el ahora. Estar en varias pistas a la vez, es el vicio que enferma a adultos, niños y adolescentes.

Según el psicólogo y académico Ricardo Pulido, la clave de esta terapia es tener consciencia del presente y para lograrlo se usan técnicas de respiración, ejercicios de elongación, movimientos corporales, caminatas y numerosas actividades de la vida cotidiana que se aprenden a hacer en consciencia y en silencio. La técnica no es fácil, pueden pasar semanas y el ruido mental no se detiene, pero llega un momento en que el individuo lo entiende como u8n hábito y se siente más descansado, menos ansioso, siente que desaparece la sensación de que el tiempo no alcanza, cambia la relación con las personas, prioriza mejor lo que importa, y sobre todo aprende a salir más rápido de situaciones dolorosas.

Estar en el presente no quiere decir que no se piense en el futuro, sino que contrarresta la tendencia de no estar nunca en el ahora. “Lo que hacemos es traer la mente al ritmo del cuerpo, y el cuerpo se mueve lento, la invitación es sentir lo que pasa cuando hacemos lo que hacemos, por ejemplo “cómo sentimos el agua cuando nos bañamos”, explica el psicólogo.

El mindfullnes es una herramienta muy eficiente en los niños porque aprenden a que el silencio y el estar con ellos mismos no es sinónimo de castigo. Ya lo decía el francés Blaise Pascal: Los grandes problemas de la humanidad derivan de la incapacidad de los seres humanos de estar solos en una pieza.

El resultado del mindfullnes en los más pequeños es sorprendente porque aprenden algo tan humano como es sentir que poner atención al cuerpo tiene un valor importante de conocimiento de sí y de regulación de sus emociones, y en consecuencia bajan la autocrítica, potencian la atención en sus emociones y están fortalecidos para enfrentar la adolescencia con elementos de mayor estabilidad.

Lo que hace el programa es enseñar la práctica hasta que sea tan natural como sonreír. Como explica el académico tiene la lógica de saber andar en bicicleta: una vez que se aprende no se olvida nunca, pero si no se practica no se tiene el gusto de disfrutar del viaje.  

 

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