¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

La mente de los jóvenes de Chacarillas

Agosto, 2016 | Cultura, Entrevista, Sociedad

Víctor Muñoz

Compartir esta publicación

EmailFacebookWhatsAppTwitter

La investigación del historiador Víctor Muñoz en su libro “Historia de la UDI. Generaciones y cultura política (1973-2013)” de Ediciones Alberto Hurtado le saca la foto a la militancia gremialista, esa que cimentó la refundación política y económica del país en dictadura. ¿Por qué es importante conocerla? Para entender por qué Chile funciona cómo funciona hoy.

“Si la UDI se va a acabar, yo creo que no”, dice el historiador Víctor Muñoz  porque luego de investigar por cuatro años la identidad de los jóvenes gremialistas la evaluación es que es una de las tiendas donde se puede ver, más nítidamente, el lugar de la lucha que es la conservación de la herencia dictatorial en lo económico y político. Esta investigación pone el foco al adn del gremialismo y profundiza en las llamas que movieron a los jóvenes a seguir la figura de Jaime Guzmán.

El historiador entrevistó a más de 27 representantes de esa generación y revisó documentación, análisis de prensa y rescató la historia oral de cómo entienden la práctica militante, cómo se ven en la historia,  cómo definen su identidad,  cómo veían a los adversarios, sus valores, cómo entienden los liderazgos y el rol que deben tener los líderes y la autoridad, además de la fusión las de los Chicago Boys y después con el partido de la Unión Demócrata Independiente.

Un estudio que no estaba hecho desde la militancia y cuya tesis es que hay una confluencia entre el gremialismo universitario y la UDI. Se indagó el año  1973, más el contexto previo de los años 60 como eje de la construcción del partido.

“Quise hondar a partir de jóvenes formados por Jaime Guzmán, no entrevisté a los coetáneos como Novoa”, explica el autor.

La intención fue un estudio generacional, “partimos hablando del momento de su juventud y cómo se vinculó la militancia en sus vidas”.

-¿Por qué los jóvenes deben saber la historia de la UDI?-

-Es innegable la influencia que este partido tuvo en Chile, piensa que aquí la dictadura se planteó una refundación nacional a diferencia de otras dictaduras del resto de América Latina. Acá los militares sostuvieron la idea de que había que cambiar un modelo de desarrollo e institucionalidad política, y quienes entregaron los elementos doctrinarios y más sustantivos de este proyecto fueron cuadros políticos de la una derecha en construcción, principalmente, que venía de este movimiento gremialista. Mucho antes dela UDI Jaime Guzmán y los suyos articulan una estructura militante que tiene como propósito incidir en el régimen, llevan sus cuadros a espacios importantes de poder en el gobierno y lo logran. Con presencia muy importante en el equipo económico, en la Oficina de Planificación Nacional que va instala el neoliberalismo en Chile y en el equipo político con Sergio Fernández ministro del Interior, que va a promover los cuadros jóvenes del gremialismo en las alcandías, ahí tienes un Bombal en Santiago,  un Melero en Pudahuel y un Bertolucci en Valparaíso. Un Juan Antonio Coloma a los veintitantos era parte del Consejo de Estado, junto con Jorge Alessandri, en esta instancia que va ser una de las que diseñará la Constitución Política de 1980.  El país que tenemos hoy es fruto en gran medida de estos actores políticos y de las circunstancias que eliminó la competencia política y permitió una práctica y un activismo que operó casi como partido único.

-¿Cómo se articularon?-

-Los que estaban más organizados se distribuían tareas y roles semanalmente, con la intención clara de incidir en el gobierno y con el objetivo de que lo que se materializara fuese su proyecto de nueva institucionalidad y modelo de desarrollo. La obsesión de Guzmán era la transformación política, pero Guzmán dice “No podemos hacer la trasformación económica sin la institucional, por lo tanto tenemos que trabajar juntos con los Chicago Boys que estaban muy en sintonía con el liderazgo de Miguel Kast. Y ahí emerge una identidad política, que tendrá este este proyecto que se hará carne en los señalamientos de Chacarillas de 1977 y en el proyecto neoliberal y de democracia limitada, protegida, autoritaria que es lo que promovió la dictadura y lo que la UDI más tarde defendió y defiende.

-¿Qué entienden por individuo?-

-Este es un partido que en su discurso rechazan las ideologías y elevan la idea de lo técnico, pero si uno observa sus pilares filosóficos uno ve que hay un partido ideológico. Hay una doctrina que es la matriz sobre la cual se instala el proyecto político de Jaime Guzmán y ahí está lo que se entiende por individuo, sociedad y Estado. Los gremialistas venían de ser un movimiento en la Universidad  Católica que había rechazado la politización de los cuerpos intermedios. A la universidad la política no entraba, decían ellos. En 1967 cuando dos tercios del espectro político estaba hablando de cambios sustantivos en el país, ellos resistieron y se opusieron a que la política incidiera en ámbitos que ellos entendía eran propios de la naturaleza humana. De ahí su rechazo a la reforma agraria no era que no gustara, sino que la propiedad privada era entendida como un derecho inalienable y natural y con sustento en  la identidad espiritual del ser humano, en últimas instancias, derivaba en la voluntad de dios.

-¿Y eso es intocable?-

– Por supuesto. La política estaba tocando ámbitos esenciales que no se debían tocar, y subvirtiendo el orden legítimo.  La política que podría ser una tarea muy necesaria estaba derivando en “politiquería”, decían los gremialistas. Mientras la izquierda y el centro hablaban de “Nuevos hombres para una nueva universidad y una nueva universidad para un nuevo país”, ellos decían aquí no estamos discutiendo un nuevo país, aquí los estudiantes que se organizan tienen que preocuparse de aquellos temas que constituyen fines específicos de los temas universitarios. Los que van a las elecciones universitarias no podían ir representantes de partidos políticos porque hay un ideal de despolitización de la sociedad.

-¿Cómo evolucionan los adherentes al partido?-

-Ellos se ocuparon de hacer orgánica política, eran bastante disciplinados, ya en 1975 tenían estructura de militancia en un organismo que se llamó “Ente juvenil de unidad nacional”, que no era un partido político sino era una militancia por la patria. Ellos decían: “militamos en un referente patriótico, no hacemos política”, hacemos patria, reconocemos en el gobierno a aquellos que están guiando a Chile en su lucha contra el marxismo que fue lo nocivo que casi nos destruye y en defensa frente a socialismos y democracias ingenuas que le hacen juego al marxismo internacional.

-¿Que era ser pobre para un gremialista?-

-Entre los diagnósticos que tiene Jaime Guzmán cuando la izquierda gana es haber descuidado su conexión con los sectores populares urbanos. Era necesario convocarlos. Luis Cordero y Pablo Longueira se encargan y qué van a decir a los pobladores: primero que ellos deben dejar de confiar en la izquierda porque lo que le interesa a la izquierda es una revolución socialista, donde los pobres estén de su lado y esa revolución se va a lograr por la lucha de clases. Por lo tanto, nosotros queremos que ustedes dejen de ser pobres y quienes serán los responsables de dejar de ser pobres son ustedes mismos, ya no estará el papá Estado haciendo la tarea fácil, nosotros confiamos en ustedes, tendrán la voluntad de surgir y se introduce la ideología liberal con acento en las capacidades del individuo frente al mercado. Mientras la izquierda hacia los “Comité sin casa, la UDI organizaba Comité de futuros propietarios”.

-¿Se reconocen como un movimiento de clase alta?-

-Asumen que son herederos de una política de las elites, pero se apuesta por una política donde no se desea representar solo a la clase alta, sino que también a sectores populares proponiendo una economía abierta en un mercado desregulado y un Estado acotado.

-¿Cómo legitiman la figura autoritaria?-

-Un elemento que define la UDI es la creencia de la autoridad fuerte a nivel político y eso se lleva a una comprensión de la propia práctica militante. A Jaime Guzmán se le veía como una personalidad brillante, un gran líder, un tipo con una vinculación espiritual muy potente, como un padre. Muerto Guzmán cada cierto tiempo la UDI ha tenido que designar a una autoridad que cumpla el rol de ejercer el mando fuerte ante el cual toda la militancia tenga que ordenarse. Es un partido que no tuvo elecciones internas porque la iglesia no es democrática porque no todo tiene que ser democrático. Los gremialistas siguen actuando con la lógica de la designación.

-¿Cómo cree que el partido va a recibir este trabajo?-

-No lo sé, no creo que exista una respuesta como partido. No es un libro para satanizar a la UDI, es una investigación para conocer la UDI, porque conociendo a un actor importante uno puede entender en mayor medida la democracia y el país que habitamos en este momento. Me he planteado conocer una militancia no de caricaturizarla.
Víctor Muñoz.

Links UAH:
Facultad Filosofía y Humanidades
Departamento de Historia
Postgrado UAH
Ediciones UAH

Otras publicaciones que te pueden interesar