¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

La cultura del robo es hija de la desigualdad

Agosto, 2015 | Calidad de vida, Economía, Entrevista

Daniel Palma

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¿Por qué robamos los chilenos? ¿Se roba hoy distinto que hace un siglo atrás? Daniel Palma, académico del Departamento de Historia de la Universidad Alberto Hurtado señala a la desigualdad como la causa de este comportamiento.

 
 

El académico Daniel Palma Alvarado, del Departamento de Historia de la UAH, es un investigador comprometido con las grandes preocupaciones que acongojan a la opinión pública y una de ellas son los robos y la impunidad de los delitos: “Y es cierto, según la última encuesta Cadem, 7 de cada 10 personas siente mucha o bastante preocupación de ser víctima de un delito, y un 90% considera que la delincuencia es hoy más violenta con respecto al año anterior.

En el libro “Ladrones. Historia social y cultura del robo en Chile 1870-1920”, Palma demuestra que lo que sucedía hace cien años no es muy distinto a lo que ocurre en el 2015. Hace un siglo atrás el robo en sus más diversas expresiones fue un gran problema social, igual que hoy en día.

Durante el ciclo salitrero, había una economía muy desregulada, donde los sueldos de los obreros eran  precarios y el tema de la desigualdad social era materia de debates intensos. Los indicadores macroeconómicos eran saludables, pero el grueso de la población no percibía progreso. Por otra parte, “la corrupción de esa época estaba instalada, eran muy conocidos los desfalcos, las estafas y  maquinaciones para apoderarse de las salitreras de mala manera”, cuenta.

Según sugiere el autor, en el periodo de estudio de esta publicación que va desde 1870 a 1920 se configuró una cierta “cultura del robo”, socialmente transversal, en el marco de la cual  bandidos y magnates se aprovechaban de los vacíos legales para enriquecerse sin pudor alguno. La gran cantidad de delitos contra la propiedad trajo como consecuencia más presos en relación a la población total que los que existen hoy. Los  titulares de los medios eran muy sensacionalistas y la sociedad se hacía cómplice de todo esto con su indiferencia o pasividad.

-¿A qué se refiere con esto de la complicidad de la sociedad?

-Que tal como sucede hoy, nadie preguntaba mucho de dónde venían los artículos comprados en los mercados persas y casas de empeño. Y en eso hay una diferencia con otros países, donde por lo menos lo permitido y lo prohibido está más arraigado entre la población. Aquí no. Un chileno puede comprar sin boleta a cambio de una rebaja, se hace ‘perro muerto’ y es hasta divertido. Nadie te condena por eso, hay una tolerancia social a ese tipo de conductas. 

En definitiva, es importante considerar a la delincuencia desde una perspectiva más amplia, como la que propone el sociólogo Tomás Moulián, al definirla como “…un camino de autodefensa de los desplazados sin fortuna o como la forma de hacer dinero fácil de emergentes obsesionados por las nuevas pautas de éxito”. Y por otra parte, analizar el contexto particular que impulsa a las personas a delinquir. “El abismo que existe en nuestro país entre los que más ganan y menos ganan, no permite al trabajador pagar un colegio particular, ni consumir lo que el sistema le impone, y mirar que los de arriba cuando roban no reciben mayor castigo es la causa de por qué en Chile se delinque tanto. La cultura del robo es hija de la desigualdad”, concluye Palma.

Links UAH: 
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