¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

María Alejandra Energici

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De las personas gordas ¿Qué molesta más? Que sean poco saludables o que no cumplan con estereotipos estéticos, sociales o de género. Las causas psicosociales que rechazan la obesidad, trata el estudio de María Alejandra Energici, Doctora en Sociología de la Universidad Alberto Hurtado.

Si hay un tema que las ciencias sociales no han  investigado en profundidad es el cuerpo. “Cuesta mucho conceptualizarlo lejos de la medicina”. Con esta frase comienza la conversación con María Alejandra Energici, psicóloga y Doctora en Sociología de la Universidad Alberto Hurtado, quien junto a la socióloga Elaine Acosta, revisaron más de 350 artículos en inglés para indagar qué se ha estudiado del cuerpo obeso, atendiendo al aumento de este fenómeno a nivel mundial.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 1600 millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 400 millones son obesas. Y según la OCDE, el 74% de la población adulta en Chile sufre de sobrepeso y obesidad.

Frente a esta realidad, que supera a México y a Estados Unidos, Energici publica “El estudio de la obesidad y la gordura desde la sociología y la psicología social”, un paper que responde qué claves psicosociales influyen en este fenómeno.

Según, la académica esta investigación partió por un interés tardío en su desarrollo académico. Pero fue cuando le llamó la atención lo que se denomina la “moralización del cuerpo gordo”, que tiene que ver con el repudio y el rechazo que provoca: “Ser gorda tiene asociados adjetivos terribles, como que las gordas son asquerosas, y hay algo en ese rechazo que me llamaba la atención”, dice. A nivel personal, también hay una respuesta, la académica se autodefine como una mujer grande, mide 1.75 y considera que usa más espacio del que está  permitido a las mujeres.

 -¿Y cuál es el espacio permitido para las mujeres?-

-En general, lo propiamente femenino es ser pequeña, menudita, inofensiva, yo soy alta y hablo fuerte, creo que naturalmente, violo un poco esa regla social. La violencia hacia las gordas está bien autorizada socialmente. “Las gordas son repugnantes” y burlarse de ellas, tiene que ver con las reglas de los cuerpos.

En ese, sentido, lo que el estudio aporta es que la obesidad no se condena por ser una enfermedad, la gente no dice “estas personas son poco saludables”, el rechazo a la gordura atiende a causas de otro orden que podrían ser estéticas, cuestiones que se juegan en imágenes, en clases sociales, en cuerpos, en género y del lugar que tenemos que ocupar los cuerpos en la sociedad, especialmente, el cuerpo de las mujeres.

 -¿Por qué la obesidad como insulto apela más a la mujer?-

-Los datos obligaron a entrar a estudiar el género, porque la gordura femenina y la gordura masculina son como dos fenómenos distintos, no es lo mismo ser gorda-mujer que gordo-hombre en Chile. Gorda-mujer tiene una carga fuertísima, es imperdonable, Gordo-hombre, depende de otras cosas como la clase social al que pertenece.

-Esta idea del lugar que tenemos que ocupar las mujeres nos apareció, no solamente desde lo corporal, sino también desde lo afectivo, que son reglas que se juegan en la gordura: “las que nos queremos nos cuidamos y  somos delgadas”. Y así también funciona para que nos quieran: “Si no nos queremos a sí mismas, no merecemos el amor”.

-Pensando en prácticas corporales de belleza y probablemente, porque no somos un objeto de interés para la ciencia, no se ha estudiado el lugar súper central en la vida de las mujeres que es arreglarse. Se gasta mucha plata en eso y somos muy condenadas cuando no lo hacemos. Ahí hay un vacío al que no hemos atendido y está cruzado por un tema de gordura.

 -Usted plantea que falta comprender que la obesidad tiene una serie de variantes que son sociales. ¿Cuáles serían esas variantes?-

– La gordura tiene componentes de clases sociales importantísimos, está demostrado por economistas y por una serie de estudios que muestran cómo influye el espacio y el acceso a tiendas de comida saludable. En Chile, después del 18 de octubre hay comunas que no tienen dónde ir a comprar comida, versus otras comunas que tienen siete verdulerías cerca. Entonces cuando piensas en obesidad, hay que pensar que está atravesado por variables como tiempo para cocinar, espacio para ejercitarse y recursos, además de la estética, el género y el clasismo.

 -Y en consecuencia afectaría más a las mujeres pobres-

-Una de las cosas que parecen en los estudios, es que las mujeres tienen muy poco tiempo para cuidarse por la sobrecarga de cuidados. A nivel nacional, un 85% es sedentaria y a un nivel socioeconómico bajo es de un 95% que no hace ejercicio y eso tiene que ver con una sobrecarga en el trabajo doméstico.

 -¿Cuáles son las nuevas preguntas que las Ciencias Sociales deberían hacerse en función de este problema?-

-La obesidad la pensamos como una metáfora de la física, que alguien consume más calorías de las que gasta, cuando en realidad la cuestión es mucho más compleja, pero parte del tema es la capacidad de los cientistas sociales de poder trabajar interdisciplinariamente. Hacerse cargo de la gordura en Chile implicaría formar equipos multidisciplinarios reales, y  esos son nuestros desafíos.  En el largo plazo esperamos que este documento contribuya a instalar el estudio y la reflexión del cuerpo gordo en habla hispana, que hasta ahora es muy escaso.

Los contenidos del paper de María Alejandra Energici están divididos en cuatro tipos: las teorías de la estigmatización y discriminación de la obesidad; los aportes desde la sociología de las desigualdades en salud; la construcción social de la obesidad y los Fat Studies; y la biopolítica de la obesidad.

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