¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

Estallido social y la memoria cultural de la calle

Octubre, 2021 | Calidad de vida, Covid-19, Cultura, Entrevista, Sociedad

Lucero de Vivanco y María Teresa Johansson

Departamento de Lengua y Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades UAH

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El artista Caiozzama pintó en el GAM un ángel con la leyenda “Únanse al baile” que obligaba a no ser indiferente y el perro Matapacos se convirtió en el líder revolucionario de la gran marcha del 25 de octubre del 2019. El estallido social transformó la calle en un museo con perfomances, fotografías, afiches y muchas frases icónicas como “Chile despertó” o “Nos quitaron tanto, que nos quitaron hasta el miedo”. ¿Qué quisieron decirnos estas expresiones y por qué la autoridad insistía en borrarlas? El libro “Instantáneas en la marcha. Repertorio cultural de las movilizaciones en Chile” de Ediciones UAH relata con lucidez las tensiones que provocaron, el porqué de la fragilidad de su permanencia y el exquisito diálogo popular que instalaron durante la revuelta.

por Carmen Sepúlveda

Lucero de Vivanco y María Teresa Johansson son académicas del Departamento de Lengua y Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Alberto Hurtado que han coincidido en estudiar cuestiones relacionadas con las representaciones literarias y culturales y los contextos de conflictividad social, violencia y memoria. De hecho, en diciembre del 2019 publicaron el libro “Pasados contemporáneos. Acercamientos interdisciplinarios a los derechos humanos y las memorias en Perú y América Latina” y fue ese día cuando surgió la idea de proyectar en una nueva publicación, el registro cultural del estallido social con las distintas manifestaciones, lenguajes, formas e imágenes que emergían en el espacio público convertido en un campo de disputa por los derechos humanos y sociales. Con ese espíritu, ambas comenzaron a trabajar en el proyecto que finalmente termina este 2021 con el libro “Instantáneas en la marcha. Repertorio cultural de las movilizaciones en Chile” de la colección de Estudios de Literatura de Ediciones UAH.

Según explican, rescatar el arte callejero de la revuelta y darle una explicación teórica y simbólica del fenómeno se hizo a través de textos escritos por destacados investigadores e investigadoras nacionales. Ambas buscaron nombres de personas con un acervo académico de las protestas para que armaran ensayos cortos y vivos. Todos los autores y las autoras tienen en común que vivieron lo que pasó desde el 18 de octubre en adelante y construyeron un enfoque personal a estos fenómenos desde los estudios culturales. “Queríamos que respondieran por qué salió tanta gente a protestar y qué pasó con la subjetividad de los chilenos y las chilenas, sin proponer grandes explicaciones ni análisis políticos ni sociológicos, sino que fueran las obras las que describieran esos estados y esas demandas”, señalan María Teresa Johansson y Lucero de Vivanco.

La búsqueda de las voces

De esta manera fueron convocados distintos académicos y académicas de la UAH y de otras instituciones que, rápidamente, registraron in situ el estallido desde sus diversas disciplinas: “Salieron a la calle con los estudiantes a hacer etnografía y levantaron desde los primeros días información clave, por eso fue muy fácil que estuvieran listos para colaborar”, dice Lucero de Vivanco.

Sin embargo, lo más complejo fue pensar en los ejes temáticos y categorías que agruparían los diversos ensayos que finalmente terminaron siendo siete: Multitudes, Muros, Ciudad y Transformaciones, Símbolos y Espacio Público, Intervención y Perfomance, Figuras, Circulación, cada una con una pluralidad de miradas y voces. Desde ahí se despliega una tonelada de información y expresiones que van desde la descripción de cómo se salía a marchar (ropa liviana, zapatos ágiles, la botella de agua y el celular) hasta qué objetos domésticos servían para protestar (como la cuchara de palo y la olla de aluminio), y qué materiales en desuso o sobrantes eran indispensables para escribir los carteles y las pancartas (cartones y restos de pinturas).
La música y el uso de silbatos, cornetas, vuvuzelas, guitarras, trompetas, cencerros y megáfonos no podían quedar fuera y las versiones callejeras de canciones como “El derecho de vivir en paz” o “El baile de los que sobran” son analizados como parte fundamental del playlist del fin de las protestas que la mayoría de las veces terminaban en múltiples barricadas. Las expresiones de la calle que se identificaron son múltiples están las perfomances, las fotografías, las proyecciones de luces en Torre Telefónica, los rayados, los grafitis, los corpóreos, las pancartas, el esténcil, los panfletos, los rayados y los numerosos murales todos armónicamente se desplegaron en contra de la represión y a la imposición del toque de queda por parte del gobierno y el Estado.
“Si bien el accionar represivo de las fuerzas de orden y seguridad ha estado presente en las distintas movilizaciones que se han desarrollado en Chile desde el final de la Dictadura, el toque de queda no se había aplicado en un contexto similar desde el año 1987”, señalan las académicas.

De los torniquetes al “aguante” de la Primera Línea y el violador en tu camino de Las Tesis

De los 25 ensayos que se publican destacan numerosos textos como el del antropólogo Juan Carlos Skewes con “El otro octubre: huellas chilenas en el Wallmapu” que argumenta el protagonismo de símbolos mapuche como la bandera, la imagen de Camilo Catrillanca y las esculturas indígenas en Plaza Baquedano “que recuperaron para el país la memoria de la usurpación de tierras y el maltrato crónico hacia el pueblo mapuche”, señala el académico. El texto del periodista Álvaro Bisama titulado “Le entrego mi alma al vacío” empieza con una recolección de las frases de la revuelta y luego una crónica que parte con la pregunta: “¿Por qué registro esto? Porque después se me va a olvidar, no voy a recordar esta desazón, esta sensación de abandono; este agotamiento. Afuera explota todo. Las cacerolas y los tambores tapan el sonido de las bombas. El aire está tóxico. Productos químicos de varias cepas distintas de lacrimógenas se mezclan con el polen de la primavera del parque, creando alergias nuevas. Hoy en la tarde hubo refriegas. Llegaron tipos con hondas. Uno recibió un balín en la cara. Lo vimos clarito”. Otro texto imperdible es el del sociólogo, urbanista y antropólogo Ricardo Greene que armó junto al historiador y arquitecto Tomás Errázuriz el artículo “La rebelión de las cosas” que resulta entretenido porque los torniquetes se ganan un espacio de profundo análisis, más que mal iniciaron la revuelta: “Su estructura es torpe y su función monótona: girar y contar durante años hasta deteriorarse y expirar. Por llevar vidas así de pequeñas, fue sorpresivo cuando desde ellos se lanzó una rebelión total. En octubre de 2019, la autoridad nacional subió las tarifas del transporte público enfureciendo a una ciudadanía cada vez más precarizada, y un lote de estudiantes secundarios comenzó a evadir el pago del metro, primero abriendo las puertas de acceso a la voz de: “Evadir, no pagar / otra forma de luchar”, y luego saltando los torniquetes. Con ese acto de subversión lograron transmutar esos objetos silenciosos de artefactos de disciplina a plataformas de despegue hacia otros mundos.

El ensayo de la destacada antropóloga, Francisca Márquez “De la plaza a la kancha” se centra en las semejanzas entre la kancha inkaika y la plaza como espacio de juego y durante el estallido el uso colectivo de la Plaza Italia rebautizada como Plaza de la Dignidad un lugar de las reivindicaciones contra el abuso del modelo social y económico imperante y la transgresión de los monumentos como la del general Baquedano con su caballo que todos los días pasó a tener un color distinto y que finalmente fue sacado del kilómetro cero de la ciudad.
El texto de la académica del Departamento de Arte de la UAH Ana María Risco “Notas al pie para “una imagen de todos” pone el foco en la imagen emblemática que sacó con su celular la actriz Susana Hidalgo y que una vez que publicó en Instagram se viralizó entre los manifestantes. Otro artículo imperdible es el del profesor e investigador de la Universidad de Chile, Roberto Fernández que tiene como título “Aguante (en) la Primera Línea” porque rescata el rol de un grupo formado por estudiantes, feministas, ecologistas e incluso militantes por los derechos de los animales, dueñas de casa, skaters y ciclistas que tenían el rol de enfrentar a las fuerzas policiales y sobreponerse rápidamente a la represión; lo que se conoce como la Primera Línea.

El trabajo de la doctora en literatura, Cynthia Francica con su texto “Somos un cuerpo” explica las performances feministas e identifica a los colectivos y a las integrantes que están detrás. Una de ellas es la “Yeguada latinoamericana” y “Las Tesis”, por nombrar un par. Estas últimas con “Un violador en tu camino” denunció al patriarcado como responsable de los abusos sexuales a las mujeres y reunió en Valparaíso a 45 personas y después a 10.000 mujeres de todas las edades frente al Estadio Nacional para la performance de “Las Tesis Senior”. ““Un violador en tu camino” se volvió un fenómeno global que, a raíz de su viralización en las redes sociales, habrá de replicarse en una multitud de países, contextos y lenguajes”.

Las editoras también escribieron y publicaron dos textos indispensables: “El estallido en los ojos” de María Teresa Johansson que dolorosamente identifica como la gran amenaza de la revuelta el perder la vista. “En una esquina de la ciudad, un padre con su niña sordomuda recibió un proyectil en su pupila; en un paradero de buses Fabiola quedó ciega; en las calles varios jóvenes padecieron el desprendimiento de sus retinas. En la medida en que transcurrían los días se contabilizaban más y más personas con heridas oculares producidas por disparos de balines y bombas lacrimógenas lanzados por la policía… La pérdida de los ojos es una huella imborrable del estallido”.

Por último, el ensayo “¡Cuidado con el Matapacos! El perro guardián de las protestas” de Lucero de Vivanco que reconfigura el significado del noble animal en países latinoamericanos como Perú y Chile y además es un texto muy entretenido porque reconstruye la historia del “Negro Matapacos” cuyo origen está en las protestas estudiantiles de 2011, “cuando aparecía siempre del lado de escolares y universitarios, como un compañero más, desafiando con bravura a las fuerzas del orden y esquivando astuto los aparatos de la represión policial. Dicen que el 2017 murió de causas naturales. Y aunque el Matapacos de carne y hueso ya no esté, en el 2019 volvió del más allá en gloria y majestad, para encumbrarse como el perro guardián de las movilizaciones. La ciudadanía lo “adoptó” y lo hizo símbolo de una lucha que cuestiona precisamente ese modelo económico y social levantado y amparado por una élite chilena que defiende sus privilegios como si se trataran de derechos de pedigrí”.

La pandemia quiso borrarlo todo

De Vivanco y Johansson reconocen que, en un principio, sentían la urgencia de publicar en mayo de 2020 porque necesitaban que los textos se encontraran con las ideas que bullían en las calles, pero los plazos se trastocaron por la llegada de la pandemia y el libro sale finalmente este 2021. Para ellas, mirando con perspectiva, presentar este libro hoy es mejor, por el impulso de la apertura y el reencuentro social como un momento apropiado para hacer memoria:

“La pandemia nos hizo preguntarnos en qué estaba el país hace dos años atrás y cuál fue el aporte de este registro cultural”, señala María Teresa Johansson. Mientras que para Lucero de Vivanco es relevante mirar para atrás e identificar el pulso que tomaron los acontecimientos: “Durante las primeras cuarentenas los rayados desaparecieron por la voluntad oficial de eliminar el rastro de la revuelta y por la naturaleza efímera de los fenómenos, de ahí el título del libro, “Instantáneas” porque si fotografiabas un esténcil en el GAM al otro día ya no estaba o amanecía intervenido, por eso decimos que es un libro que hace memoria porque nos pone la evidencia de las cosas que sucedieron y la manera cómo sucedieron”, concluye.

Qué leer primero

– El libro tiene muchas entradas: ¿Cómo recomiendan leerlo? –
María Teresa: -Estos libros por principio se leen como quieran, pero nosotros intentamos hacer una secuencia y agrupamos los ensayos por temáticas de modo que dialogaran mejor entre ellos. Podría decir que hay un diálogo general y otro diálogo más particular entre los ensayos. La lectura va a depender de la disciplina que le sea de interés.
Lucero: -Yo diría dos cosas: la primera es que se puede leer un solo ensayo y este es suficiente en sí mismo, y la segunda es que, si me preguntas a mí diría que hay que leer el libro completo, porque es la manera de comprender el significado y simbolismo global de lo que vivimos.

La publicación ya está en las librerías y es fácil reconocerla por la portada que es la proyección de la palabra Dignidad en la Torre Telefónica del diseñador Octavio Gana, quien junto a su hermana fundó el estudio de diseño Delight Lab. “No había otra mejor imagen porque reúne todos los elementos: la narrativa, el arte y el espacio público icónico”, sintetiza María Teresa Johansson.
El lanzamiento del libro es el 25 de octubre a las 12.30 horas por UAH TV Digital y se eligió esa fecha por los dos años de la Marcha más grande de Chile que reunió a un millón doscientas mil personas y el plebiscito para la Convención también fue el 25 de octubre de 2020. “Con esta efeméride nos conectamos con el lado más afirmativo y democrático de lo que fue el estallido social”, concluye Lucero de Vivanco.

Links UAH:
Lucero de Vivanco, Académica Departamento de Lengua y Literatura UAH
Facultad de Filosofía y Humanidades
Magíster en Literatura Latinoamericana
Investigación UAH
Departamento de Lengua y Literatura UAH
Postgrado UAH
Ediciones UAH

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