¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

El puertas adentro de las casas de Peñalolén

Noviembre, 2018 | Calidad de vida, Economía, Entrevista

Carolina Besoain

Compartir esta publicación

EmailFacebookWhatsAppTwitter

“Hacer Hogar En Santiago” es un estudio que rescata una serie de historias familiares de la comuna de Peñalolén que son analizados para describir qué conflictos políticos y sociales surgen a partir de esa convivencia. La investigación es de Carolina Besoain, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado.

¿Qué diría usted si le preguntan cómo es su casa, su hogar y su familia? Respuestas pueden haber muchas, más cuando en Chile en los últimos treinta años han ocurrido cambios demográficos que se traducen en nuevos tipos de convivencias que desafían a las políticas habitacionales.

La investigadora Carolina Besoain, Doctora en Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile y académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado cuenta que llegó a investigar el concepto de “hogar” como producto de varios estudios anteriores donde trabajó la relación entre la forma que las personas son y los lugares que habitan. En esta búsqueda de entender la dimensión subjetiva de las políticas de vivienda, llegó a hacerse nuevas preguntas de cómo es el espacio privado en que viven los chilenos.

“Me di cuenta que el proceso de conseguir la casa propia inaugura una nueva forma de ser. Son mujeres que pasan de vivir en el campamento, en relaciones espaciales porosas y permeables, a ser dueñas de su casa y de su propia vida. Pero una vez conseguido ese logro les ocurre un proceso de repliegue hacia el mundo doméstico, de alguna manera se van hacia adentro y el espacio de afuera les resulta amenazante y distinto a lo que pasaba en la toma. Esta investigación de los hogares partió por ahí”, dice la académica.

En “Hacer Hogar En Santiago” se cruzaron variables como políticas de vivienda, las historias de las familias, las prácticas e imaginarios del hogar con el foco en la subjetividad personal, para entender qué les pasa a las personas que viven ahí, cómo se construyen las relaciones de intimidad en lo privado y desde ahí, poder sacar una foto panorámica de cómo se convive hoy en la capital del país.

Por qué Peñalolén

En consecuencia este proyecto busca además esa mirada general pensando que Santiago ha sido modelada de forma segmentada con mucha segregación y diferencias sociales que impiden el diálogo.

El equipo de investigadores sociales eligió partir por la comuna de Peñalolén porque es una comuna relativamente nueva, cuyo origen se debe en gran medida a las políticas habitacionales de los últimos 30 años y porque reúne una gran diversidad de sectores sociales segregados. Lo que han hecho los investigadores sociales es meterse a las casas de la gente de diferentes barrios, conversar en profundidad con ellos y preguntarles ¿qué significa el hogar para ustedes? y ¿Cómo han hecho hogar?”

“Es interesante porque las políticas habitacionales están pensadas en una equivalencia de familia tradicional papá, mamá, hijos, pero la realidad es que nos hemos articulado en diversas formas, desde siempre. Algunos participantes de la investigación son hombres gays, solos o que han vivido en pareja. En otro caso, el hogar está compuesto por mujeres, una tía con su sobrina, una prima de allegada, más los niños que los crían entre ellas. Hemos ido buscando esa diversidad, porque nos interesa hacer visibles esas realidades”, explica.

Estos encuentros duran alrededor de 1 hora y 30 minutos, participan mujeres, hombres, adolescentes y niños de distinto género, nivel socioeconómico, orientación sexual y relación de parentesco. “Los participantes se convierten en narradores de sí mismos, dando trama e historicidad a las experiencias, afectos, vínculos, imágenes e hitos biográficos que están implicados en la experiencia de hacer hogar en sus casas”.

Este “puerta a puerta” partió en noviembre el 2016 y ahora está en proceso de analizar datos de 15 testimonios familiares.  Cada caso toma un par de meses de estudio porque es una investigación cualitativa súper en profundidad. El testimonio está compuesto por una entrevista de hogar, un relato de vida individual y además revisión de álbumes fotográficos o archivos históricos producidos por los participantes especialmente para este proyecto.

-¿Y qué dicen las fotos?-.

-Las participantes nos han traído fotos de todo tipo. En las imágenes es interesante pensar la fotografía como una “operación subjetiva” donde las personas eligen qué y cómo se quieren mostrar. La foto es una invitación de mirar su hogar desde cierto punto de vista y cuál es ese punto de vista es lo que buscamos saber para poder pensarlo críticamente. Hay cosas que se hacen visibles, que aparecen en las fotos y que no se pueden decir de otra manera.

No dejo mi primera casa

Un ejemplo es la historia de don Genaro, que según Carolina Besoain, es uno de los casos más interesantes. Es un matrimonio que vive con una hija de 35 años, ambos mayores de 75, que han visto toda la transformación comunal desde la migración campo-ciudad en los años 60, el golpe de estado que les tocó  en una toma y luego la asignación de un sitio donde autoconstruyeron su primera casa. Él es obrero de la construcción, le fue muy bien, su hija es universitaria. Ha vivido un proceso de ser un habitante rural a narrarse hoy como un sujeto de clase media. Pero, en un momento se construyó otra casa a dos cuadras de su casa inicial en un barrio de clase media, pensando en irse, pero lleva 8 años viviendo en las dos casas y no sabe explicar por qué no puede dejar su casa anterior.

En la práctica el señor Genaro,  duerme todas las noches en la casa antigua y en el día come en la nueva, su  mujer riega las plantas en la casa antigua, y él dice “no hemos podido venderla”, pero lo cierto es que no puede explicarnos por qué vive de esa manera, qué lo ata a su primera casa y por qué tiene dos casas.

-¿Y qué le pasa a don Genaro? ¿Qué significa que tenga dos casas?-

– Al investigar los procesos sociales desde los casos singulares y conflictos personales, vemos cómo en la intimidad también se juegan conflictos del orden político y social. En el caso de don Genaro, la pregunta que nosotros nos hemos hecho es ¿cuánto de esa dificultad de dejar la primera casa y ese mantenerse entre dos viviendas habla de una tensión de sus conflictos de clase? Pensamos que tal vez esa ha sido la manera en la que ha podido articular esa trayectoria de movilidad social, porque hoy se narra como sujeto de clase media, pero tiene un origen de clase baja que está performado en esa casa original. Esas tensiones son las que busca describir este estudio.

Para finalizar, lo relevante es cómo esa transformación social y cultural impacta en la definición de lo que somos y toma relevancia cuando la esfera de lo público está en crisis. La sociedad chilena, dice la autora, se expresa en múltiples maneras de vivir y convivir y, ante la crisis de las instituciones y meta-relatos ordenadores de la vida social y personal, los espacios íntimos se vuelven cada vez más centrales para el sentido de la vida contemporánea. Conocer esos modos del hogar actual es una manera de conocer los modos de las subjetividades de los habitantes de la ciudad de Santiago y ese es el aporte último de esta investigación.

Links UAH:
Facultad de Psicología
Postgrado UAH
Ediciones UAH

Otras publicaciones que te pueden interesar

Elizabeth Lira, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales: “La gente parece no haberle tomado miedo al otro”

Elizabeth Lira, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales: “La gente parece no haberle tomado miedo al otro”

Elizabeth Lira Decana de la Facultad de PsicologíaPremio Nacional de Humanidades y Ciencias SocialesCompartir esta publicaciónLa decana de la Facultad de Psicología de la UAH Elizabeth Lira, analiza el momento que estamos viviendo frente a una pandemia que...