¿Por qué?

Vivimos en un mundo definido por la velocidad de los cambios. Un mundo que necesita cada vez más de ideas, de pensamientos, de valores humanistas, de la empatía. ¿Cómo dotamos de significado a los cambios de hoy?
Quienes se desenvuelven en las Humanidades y en las Ciencias Sociales suelen ser quienes plantean las preguntas esenciales. Los que cuestionan el status quo. Los que, en medio del vertiginoso ritmo de la inmediatez, de los resultados, de la productividad, se preguntan por el sentido de lo que hacemos, el sentido del ser humano.
¿De qué modo participamos en la globalización si no comprendemos quiénes somos y qué es aquello que nos hace singulares como personas, como ciudadanos, como nación? Sin las Humanidades no es posible traer al presente las lecciones del pasado, ni comprender mejor lo que nos hace humanos a través del arte y otras manifestaciones de la cultura, ni dotar a los acelerados cambios científicos y tecnológicos de un marco ético. Sin las Ciencias Sociales -como la Economía, la Sociología, la Geografía-, no es posible transformar el crecimiento económico en verdadero desarrollo: aquel que, más que riqueza, lo que crea es una sociedad equitativa, justa, creativa, humana.
Textos y entrevistas del sitio: Carmen Sepúlveda, periodista.

Cuando falte el agua va a ser demasiado tarde

Septiembre, 2014 | Medio ambiente, Visitas

Manuel Fuenzalida

Visita Internacional

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Actualmente 780 millones de personas no tienen acceso a agua limpia en el mundo y 3,4 millones mueren al año por alguna enfermedad relacionada. En Chile, en la Región Metropolitana hay una demanda de agua mayor a la capacidad que tienen nuestras cuencas hidrográficas y pronto nos vamos a enfrentar a un escenario donde solo podrán tenerla quienes paguen. ¿Cómo vamos a enfrentar la falta de agua en el corto plazo?

La crisis del agua no es nueva. Desde fines de los setentas, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha intentado enfrentar el problema de la falta de agua con diversas políticas, siendo la más importante el reconocimiento de que el agua es un derecho humano en 2010.

Sin embargo el derecho a entre 50 y 100 litros diarios de agua limpia, a un precio que no supere el 3% del ingreso de cada hogar, es todavía un lejano sueño para muchos y una realidad que para otros tienen un tiempo limitado. Hoy la realidad es que a cada minuto, un niño muere por una enfermedad relacionada al agua.

En Chile la situación no es auspiciosa. El creciente uso de agua por parte de la industria minera, el derretimiento de los glaciares por el calentamiento global y el hecho de el agua sea privada, nos pone en una situación delicada.

Según el Ministerio de Obras Públicas, ya en 2010 la demanda de agua desde la Región Metropolitana al norte superaba con creces la disponibilidad del recurso. En agosto de este año, el MOP decretó zona de escasez hídrica por seis meses a 13 comunas de la Región de Coquimbo, que se suman a otros cuatro decretos similares en la zona de Petorca y La Ligua y otras 24 comunas de la región Del Maule.

“El problema es que una cantidad de población importante cree que el recurso no es escaso porque abre el grifo y sale agua. Cuando en Santiago abras el grifo y no salga agua, ahí se va a instalar el tema. Pero ya va a ser muy tarde”, advierte Manuel Fuenzalida, director del Departamento de Geografía de la Universidad Alberto Hurtado.

En 1981, el gobierno de Augusto Pinochet redactó el Código de Aguas que sigue vigente hoy y que entrega a privados derechos de aprovechamiento del agua cedidos de manera gratuita, ilimitada y a perpetuidad.

“El tema de que el agua sea privada en nuestro país significa que está en el mercado y el mercado elige quién tiene mayor capacidad de pago para brindar el servicio. Y la empresa minera tiene mayor capacidad de pago que la empresa sanitaria [responsable de proveer agua para consumo humano]”, explica Fuenzalida. “El caso chileno es único en el mundo”.

Si bien en el discurso del 21 de mayo, la Presidenta Michelle Bachelet anunció que se preocuparía de que el agua sea un Bien Nacional de Uso Público, las medidas por ahora propuestas han levantado críticas de varios sectores, incluyendo la Sociedad Nacional de Agricultura y editoriales de El Mercurio y La Tercera.

En agosto de este año la revista National Geographic publicó un reportaje que dice que si ahora creemos que la crisis del agua no puede estar peor, estamos equivocados porque la verdadera crisis va a venir cuando se acaben las aguas subterráneas que se están utilizando para contrarrestar la sequía.

El manejo y la conservación del agua en Chile y en el mundo es una tarea urgente. Fuenzalida propone garantizar el derecho a agua para consumo humano por sobre el consumo industrial e incursionar hacia un código de aguas en el cual se pueda entender el agua como un bien nacional de uso público, lo que va a implicar pagar indemnizaciones.

“Pero, ¿estamos dispuestos a pagar?”, se pregunta.

Links UAH: 
Facultad de Ciencias Sociales
Departamento de Geografía
Manuel Fuenzalida
Postgrado UAH
Ediciones UAH

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